Los mitos siempre nos dan orientación, ya sea para indagar de dónde venimos, por qué y para qué estamos aquí o por qué somos lo que somos y, si nos perdemos, cómo reencontrarnos. En esencia, nos permiten intentar dar sentido al mundo y a lo que nos rodea, y nos dan una ética colectiva.
De ahí que los mitos sean muy variados y que cada uno se corresponda con la cultura y el pueblo que los engendra, reforzando su origen y destino.
El mito mesoamericano de la Serpiente Emplumada
Los mitos, como principios de una filosofía determinada, «orientan la moral y la ética de la gente en su vida cotidiana», escribió al respecto Mario Roberto Morales en Breve historia intercultural de Guatemala.
De ahí que parte de los principios de la filosofía mesoamericana se encuentren contenidos en un mito: el mito de la Serpiente Emplumada (Kukulkán, para los mayas).

Templo de la Serpiente Emplumada en Xochicalco, México.
Reconocer la vanidad y recobrar el sentido de la dignidad
Cuenta la leyenda que había un soberano justo y sabio que se llamaba Serpiente Emplumada. Un día, su enemigo, llamado Espejo Humeante, quiso hacerle daño y le regaló un espejo para que se envaneciera mirando su propia imagen. Como era un dios, Serpiente Emplumada ignoraba que tenía un rostro humano, una identidad, y cuando la descubrió quedó fascinado con ella. Entonces Espejo Humeante le ofreció chicha para celebrar el acontecimiento y Serpiente Emplumada se emborrachó y, estando borracho, Espejo Humeante le propuso mandar traer cortesanas para seguir celebrando.
Serpiente Emplumada no sabía que entre las cortesanas estaba su hermana, a quien su enemigo había ubicado entre ellas forzadamente. Así las cosas, Serpiente Emplumada, borracho, comete involuntariamente el delito de incesto.
Al día siguiente, siendo consciente de que su proceder había sido producido por la vanidad, Serpiente Emplumada se impuso bajar a los infiernos para recobrar los huesos de sus ancestros y así recobrar también el antiguo sentido de su dignidad o sentido de sí mismo; es decir, sus valores morales perdidos. Se despidió de su pueblo y bajó al inframundo, en donde jugó el juego mortal de la pelota y luchó contra los demonios matando a varios de ellos, hasta que les arrebató los huesos de sus ancestros. Luego, subió a la superficie del mundo y le dijo a su pueblo que se marcharía hacia otra parte en donde ahora le correspondía estar, pero que habría de volver para redimirlo y salvarlo. Seguidamente, se prendió fuego frente al mar y se elevó al cielo convertido en la Estrella de la Mañana (que es también la Estrella de la Tarde), conocida también como Venus.
En esencia, Venus es Serpiente Emplumada redimido.
Este es el mito, descrito en Breve historia intercultural de Guatemala.

Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl en náhuatl.
La explicación
El simbolismo que encierra esta leyenda puede explicarse así, detalla Morales: cualquier ser humano que se ha denigrado puede reconstruirse con su propio esfuerzo y llegar a ser mejor de lo que antes era, hasta convertirse en dios. Para lograrlo, la persona tiene que recobrar el sentido de sí mismo, sus valores (simbolizados por los huesos de los ancestros) y enfrentar sus demonios en su propio infierno personal, que son sus propias contradicciones (ese es el simbolismo del infierno).
Como podemos leer, este mito no solo nos da una orientación del sentido de sí mismo; también nos guía sobre cómo recuperarlo.
Fuente: Breve historia intercultural de Guatemala, Mario Roberto Morales.